Ciudadadanos peligrosos
Cierro esta semana dedicada a la nostalgia (reitero que la culpa de la temática semana es de Elvira Lindo, no vuelvo a leer su columna diminguera) rememorando la eterna división a la que nos sometía la EGB: eras de ética o de religión (esto eso, o eras de padres sociatas y/o rojeras o eras de padres papistas. El mundo en los 80 se dividía así).
Los que íbamos a las clases de ética envidiábamos la facilidad con la que aprobaban los de religión y las notazas que la profesora, en ejercicio de su caridad cristinana, ponía a sus alumnos (“mi hijo ha suspendido todas, pero ha sacado un sobre en gimnasia y un notable en religión”). Los matriculados en religión envidiaban los debates sobre sexo y racismo en plena pubertad y las visitas al Congreso de los Diputados que se marcaban los de ética.
Envidias aparte, la división ha dejado lagunas:
Los primeros no tenemos ni papa de cultura religiosa. Uno no se atrevería a recitar ni un sólo mandamiento, ni es consciente de las diferencias entre evangélicos, musulmanes y budistas… y esto es fatal porque, al cabo, descubres que desconoces la base vital de millones de personas.
Los segundos no saben cómo se aprueban las leyes, para qué leches sirve el Senado (la respuesta corta es “para nada”) y tuvieron que aprender por su cuenta qué era eso de los derechos humanos (los que lo hicieron).
La historia viene al trapo por la frontal oposición de la Iglesia Católica a la asignatura de Educación para la Ciudadanía. Los curas animan a colegios y padres a batallar contra la nueva asignatura porque consideran que, con ella, el Ejecutivo poco más o menos les sustituye en su labor de consolidación moral del individuo.
Tras un vistazo al borrador de la susidicha asignatura, uno no entiende a qué viene tanta polémica. Educación para la Ciudadanía enseñará a los niños sobre Derechos Humanos, explicará cosas como las orientaciones sexuales, las opciones religiosas, animará al voluntariado… ¡creará ciudadanos!. Ciudadanos que libremente decidirán abrazar la fé que quieran y construir su propia moral según sus propias decisiones. Decisiones que tendrán fundamento porque a los chavales se les enseñará el abanico de opciones y no vendrán impuestas por un cura que te hace cantar en clase.
El comunicado de la Conferencia Epsicopal incita a padres y colegios a realizar actos legítimos en contra de la asignatura. Imagino que usan el término legítimo en vez de legal para llamar de manera soterrada a la desobediencia civil ante la LOE, la ley que impone la obligatoriedad de Educación para la Ciudadanía. ¿La moral que imparten las clases de religión es esta? ¿No cumplir las leyes profanas, y sólo las divinas?
Como llego tarde al tema, es una noticia de ayer, os pongo un enlace del blog de Nacho escolar con un montón de comentarios, por si os apetece debatir sobre el tema: es este
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¿Serán ‘Los Guerrilleros’ la nueva meca de la moda? ¿Volverá SEPU al lugar que ocupó durante décadas y hoy llena el H&M de Gran Vía? ¿Diremos adiós a la FNAC para ver resucitar a Galerías Preciados? ¿Corro el riesgo de que vuelvan las sandalias cangrejeras? ¿O esas ya volvieron? ¿Es que nadie se acuerda de las deportivas Paredes (www.paredes.es)? ¿Está preparando IKEA el relanzamiento de las vajillas de cristal naranja con borde de petalos? A veces, el pasado golpea dos veces…
el cometario anterior era para el post de la nostalgia, claro…